
Compartimos esta infomación con ustedes porque pensamos que es importante dar a conocer ciertos hallazgos científicos revelados sobre el estudio de la Ayahuasca, principalmente aspectos farmacológicos y bioquímicos que permiten entender su interacción con nuestro organismo. Escribimos este texto porque pensamos que muchos de los interesados en vivir una experiencia con Ayahuasca, además de su interés por el ritual y los aspectos culturales y espirituales de esta medicina ancestral, también tienen interés por descubrimientos científicos que tratan sobre la Ayahuasca.
Este brebaje es obtenido a través de la combinación de la liana Banisteriopsis caapi y las hojas del arbusto Psychotria viridis, y su obtención no se logra simplemente juntando las plantas aleatoriamente, sino a través de una obra maestra de la ingeniería bioquímica empírica. Desde las primeras exploraciones psicoterapéuticas de Claudio Naranjo en los años 60 hasta los rigurosos estudios clínicos de Jordi Riba y Manuel Barbanoj en el Hospital de Sant Pau, la ciencia ha logrado realizar importantes descubrimientos sobre el mecanismo de esta "sinergia farmacológica". A continuación haremos referencia a algunos aspectos químicos del brebaje y su interacción con el organismo humano.
El componente visionario central del brebaje ayahuasca es la N,N-dimetiltriptamina (DMT) que se encuentra principalmente en las hojas del arbusto chacruna. A nivel bioquímico, la DMT es un alcaloide indólico simple pero extremadamente potente. Aunque es importante indicar que si un ser humano ingiere DMT de forma oral, no experimentará efectos psicoactivos. Esto se debe a la presencia de la enzima Monoamino Oxidasa (MAO) en el tracto digestivo, la cual degrada la molécula antes de que llegue al torrente sanguíneo.
Aquí es donde ocurre lo sorprendente del conocimiento ancestral y entra en acción la Banisteriopsis caapi, que aporta las beta-carbolinas (harmina, harmalina y tetrahidroharmina). Estos compuestos actúan como Inhibidores Reversibles de la Monoamino Oxidasa (IMAO), y tienen el poder de desactivar temporalmente la enzima MAO, permitiendo que la DMT atraviese la barrera intestinal, llegue al cerebro y cruce la barrera hematoencefálica. Como señaló Jonathan Ott, esta combinación es un ejemplo perfecto de cómo los pueblos amazónicos resolvieron un problema de biodisponibilidad milenios antes que la farmacología occidental.
Un punto crucial, destacado por autores como Strassman y corroborado por la neuroquímica actual, es que la DMT es un compuesto endógeno. Se ha detectado de forma natural en el líquido cefalorraquídeo, la sangre y la orina humana. Su presencia en el organismo sugiere que no es una sustancia extraña, sino una molécula con la que el cuerpo está familiarizado.
Molecularmente, la DMT guarda una similitud estructural asombrosa con la serotonina (5-hidroxitriptamina o 5-HT). Ambas poseen el núcleo indol. Debido a esta similitud, la DMT actúa como un agonista de los receptores de serotonina, principalmente el 5-HT2A. Cuando la ayahuasca es ingerida, el sistema nervioso central experimenta una modulación profunda. La interacción de la DMT con los receptores 5-HT2A en las células piramidales de la corteza prefrontal desencadena una cascada de eventos neurofisiológicos.
A nivel Fisiológico se observa una activación del sistema nervioso simpático. Esto se traduce en un ligero aumento de la presión arterial, frecuencia cardíaca y dilatación pupilar (midriasis). Uno de los efectos más notables es la "purga" o emesis (vómito), que Naranjo y otros investigadores interpretan no solo como un evento físico, sino como un proceso de liberación psicosomática. Bioquímicamente, esto ocurre debido a la alta densidad de receptores de serotonina en el tracto gastrointestinal.
A nivel Psíquico se produce una alteración de la Red Neuronal por Defecto (DMN). Al disminuir la actividad de esta red (asociada al ego y al pensamiento autorreferencial), el cerebro entra en un estado de hiperconectividad. Esto permite que áreas del cerebro que normalmente no se comunican comiencen a hacerlo, facilitando la recuperación de memorias emocionales y la generación de visiones complejas.
A diferencia de otras sustancias psicoactivas o fármacos convencionales, la ayahuasca y la DMT presentan una característica notable: la ausencia de tolerancia. Los estudios de Riba y Barbanoj demostraron que la administración repetida de dosis de ayahuasca no requiere un aumento de la cantidad para obtener el mismo efecto. El organismo no genera una resistencia farmacodinámica inmediata, lo que permite su uso en contextos ceremoniales de varios días.
En cuanto a la cantidad, las dosis utilizadas en estudios clínicos suelen oscilar entre 0.5 mg y 1.0 mg de DMT por kg de peso corporal. En un contexto tradicional, esto equivale a una pequeña copa de brebaje concentrado (aproximadamente 50-100 ml). El cuerpo humano es extremadamente eficiente procesando estas moléculas debido a su naturaleza endógena y al carácter reversible de los inhibidores de la liana.
Una pregunta que muchos interesados en tener una experiencia con Ayahuasca se hacen es: ¿Existe la sobredosis de ayahuasca? En términos estrictamente letales, la dosis tóxica es extremadamente alta, muy por encima de lo que un ser humano podría ingerir físicamente en una ceremonia. El riesgo real no es la toxicidad de la DMT, sino la interacción farmacológica.
El peligro principal es el Síndrome Serotoninérgico, que ocurre si se combina la ayahuasca con fármacos antidepresivos (especialmente los ISRS) o con sustancias que aumentan drásticamente los niveles de serotonina. En estos casos, el exceso de serotonina puede causar crisis hipertensivas, temblores y, en casos extremos, colapso sistémico. Sin embargo, bajo supervisión profesional y siguiendo las restricciones dietéticas y farmacológicas, la ayahuasca se considera fisiológicamente segura.
Una vez que los efectos de la ayahuasca desaparecen (generalmente entre 4 y 6 horas después de la ingesta), el organismo inicia un proceso de limpieza y restauración. A nivel celular, la asimilación es rápida. La MAO-A recupera su función normal en cuestión de horas. La DMT es metabolizada principalmente en ácido indolacético, el cual es excretado a través de la orina. No quedan residuos tóxicos en el hígado ni en los riñones. Lo más interesante sucede después. Estudios recientes sugieren que la interacción de la ayahuasca con los receptores sigma-1 promueve la neurogénesis y la plasticidad sináptica. Tras el paso de la sustancia, las neuronas muestran una mayor capacidad para formar nuevas conexiones.
El sistema de receptores de serotonina se regula rápidamente. No se produce el fenómeno de "down-regulation" (reducción de receptores) que ocurre con drogas de abuso, lo que explica por qué no hay un "bajón" o síndrome de abstinencia, sino más bien un estado de claridad conocido como afterglow.
La investigación de Riba, Barbanoj, Ott y Escobar ha validado lo que Naranjo intuyó hace décadas: la ayahuasca es un modulador de la conciencia que opera en armonía con la propia bioquímica humana. Al imitar y potenciar compuestos que ya residen en nosotros, la ayahuasca actúa como una llave maestra que abre puertas a la psique sin comprometer la integridad fisiológica del organismo a largo plazo. Su asimilación es un testimonio de la elegancia biológica: una molécula potente que entra, transforma la percepción y sale del sistema sin dejar huellas de toxicidad, dejando en su lugar un terreno fértil para la integración psicológica.